Gangrena: diagnóstico

Los exámenes utilizados para ayudar a hacer un diagnóstico de la gangrena incluyen:

  • Análisis de sangre. Un recuento elevado de glóbulos blancos a menudo indica la presencia de una infección.
  • Cultivo de líquido o tejido. El médico puede observar una muestra de tejido bajo un microscopio para detectar signos de muerte celular. Si tiene ampollas, se puede recoger una muestra del líquido para ser examinado para detectar la bacteria Clostridium perfringens, una causa frecuente de gangrena gaseosa.
  • Pruebas de imagen. Pueden ser usadas una radiografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética para observar las estructuras interiores del cuerpo y evaluar el grado en que la gangrena se ha extendido. Si el médico sospecha que la gangrena está relacionada con un problema de circulación, se puede realizar una arteriografía, un examen utilizado para visualizar las arterias. Durante esta prueba, se inyecta un colorante en el torrente sanguíneo y se toman imágenes con rayos X para determinar si alguna de sus arterias están bloqueadas.
  • Cirugía. Se puede realizar un examen quirúrgico bajo anestesia para determinar la medida en que la gangrena se ha extendido dentro de su cuerpo.

Como la gangrena es una condición potencialmente grave, el tratamiento generalmente se inicia antes de que los resultados de las pruebas estén disponibles.